Así titula Raquel
Vidales su panegírico sobre el grupo Yllana, compañía de teatro de humor
gestual que nació en 1991y se vinculó al teatro Alfil de Madrid en 1996, donde
sigue actuando. Grupo transgresor donde los haya, en la actualidad, ha
diversificado su actividad, ofreciendo distintas prestaciones en el mundo
de las artes escénicas y el audiovisual. En estos 25 años Yllana ha producido veintiséis
espectáculos teatrales representados en más de 2000 ocasiones en 44 países que
han sido vistos por más de un millón y medio de espectadores. Destaca su
participación en festivales internacionales de gran prestigio y que han
recibido numerosos premios en diversos países. El 2 de diciembre pasado nos
regalaron con su espectáculo The
Gagfather en Calatayud.
“Cierto que existía ya en Barcelona el grupo Tricicle,
pionero del humor gestual en el país, pero Yllana irrumpió en Madrid con una
irreverencia inaudita. Y triunfó. Su primer montaje, Muu! agitó a los taurinos y chifló
en el festival de Edimburgo…/… Buena muestra de los frutos que ha dado esta
compañía en su cuarto de siglo de trayectoria se condensa en el
espectáculo Yllana 25, un compendio de los mejores momentos de
sus títulos más conocidos, desde aquellas primeras ¡Muu!, 666 y Glub,
Glub hasta las más recientes Brokers, The Gagfather y Chefs. El
montaje se estrenó en septiembre y ha rodado durante el otoño por varias
ciudades (Úbeda, Zamora, entre otras), pero será en enero cuando celebre a lo
grande sus bodas de plata en Madrid. Y no en el teatro Alfil, que se queda
pequeño para este acontecimiento, sino en la gran sala de los Teatros del Canal.”
Uno de los momentos más delicados de la
historia de la compañía Yllana fue cuando descubrieron
una bomba casera a punto de estallar en un
pasillo del teatro Alfil. Era el 18 de abril de 2006 y el cómico
italiano Leo Bassi llevaba semanas recibiendo amenazas de grupos ultracatólicos
por su obra 'La revelación'. Todos los días, además, decenas de personas se
plantaban a las puertas del teatro antes y durante la función para rezar e
insultar al artista. También en las oficinas del Alfil se recibían llamadas
amenazantes todos los días. Pero Yllana decidió no suspender las
representaciones de Leo Bassi, en un gesto de resistencia y de reivindicación
de su proyecto artístico. "Siempre nos ha gustado el humor agresivo.
Nuestro propio humor es así, un tanto provocador. Y aunque hemos hecho de todo
en todos estos años, hemos intentado mantener siempre este sello. Es lo que nos
ha hecho distinguirnos del resto". Yllana es un fenómeno singular en la
escena española. No solo porque ha logrado mantener vivo su proyecto artístico
durante 25 años, sino porque se ha convertido en una marca y, aún más, en una
auténtica factoría cultural.


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