El
tema es: ¿quién manda más, el Parlamento el Ejecutivo? O quizás debería ser ¿quién
de los dos debería mandar más?
Ya
sé, ya sé que cada uno manda en su esfera, ya lo sé. El Parlamento legisla, o
debe legislar; el Gobierno gobierna y los jueces aplican la ley. Hasta aquí
está todo claro, pero qué pasa cuando surgen los conflictos? Puede cualquiera de
ellos entorpecer la labor de los otros dos?
La
pregunta nace perversa cuando parte de un conflicto entre las instituciones pues
se supone que en principio lo que corresponde es una mutua colaboración.
Pero es que éste no es el caso. Estamos
ante un gobierno que ha maltratado la mayoría absoluta para evitar el
funcionamiento del Congreso desviando la tarea legislativa mediante
decretos-leyes y ha entorpecido hasta el paroxismo la labor de la justicia
saturada de casos de corrupción de miembros del PP.
Si a
esto añadimos que se ha parapetado con la manipulación de los medios de
comunicación y que se ha subordinado a los intereses económicos, macroeconómicos
y financieros, entenderemos que este gobierno mendaz y marrullero no sea el mejor
ejemplo para encontrar una respuesta a la pregunta del título del post.
En
todo caso si hubiera dudas en cuanto a la debida respuesta, debería prevalecer
la voluntad soberana que reside en las Cortes sobre la voluntad del Ejecutivo,
por más que éste haga uso de las más burdas trabas y argucias para impedir que
el Parlamento legisle lo cual le delata como perturbador del sistema y del equilibrio
inter-institucional.
Este
comportamiento del gobierno actual revela su debilidad y degradación moral al
utilizar el falso y perverso principio de que el fin (gobernar) justifica los
medios (torticeros).
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