domingo, 19 de junio de 2016

1216 (D 19/6/16) De cine (V): Nuestros amantes

Película aragonesa rodada en Aragón por director aragonés, con exteriores en las tres provincias así como en la capital maña, financiada por toda la gama de instituciones aragonesas y casi coproducida por los amantes de Teruel. El lugar por donde pasean nuestros amantes es por supuesto, como no podía ser de otra manera, el parque de Labordeta en Zaragoza. No hace falta decir que la he visto in situ, en los cines Aragonia de Zaragoza. El beso final tiene como fondo un Banco (que no es el Zaragozano), pero no porque lo pusieran como decoración, el Banco ya estaba allí.
     Miguel Angel Lamata dirige a un Eduardo Noriega aceptable y a la excelente Michelle Jenner, mejor actriz en tv por “Isabel” que prestó su voz a Hermíone de Harry Potter, secundados por Gabino Diego y Amaia Salamanca, correctos.
    Prolija en alardes retóricos, desde el oxímoron a la metáfora pasando por el retruécano, que denotan el entorno teatral más que cinematográfico del guionista-director, se alaaarga en diálogos que necesitan paisajes y panorámicas que se asfixian al tener que soportar más tiempo del conveniente a los actores parlantes, por más que lo que hablen resulte ingenioso a veces. Pero que no resultan cercanos ni se nos meten dentro porque se quedan flotando en sus propias palabras. En todo caso, la película mantiene  la atención. Teatro filmado, pues, más que cine donde tienen que ser las imágenes las que nos hablen. Con excepción del acertado plano en el que la maleta, harta, estalla para dar la respuesta al actor agobiado por la duda.
     En cuanto al fondo la película promete más de lo que se atreve a dar. Quiere poner en solfa el tabú del amor pretendidamente eterno contra la realidad, aún no aceptada, del amor efímero con fecha de caducidad, pero prefiere dejar el argumento en poco más que un juego de palabras.

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