1. Montoro atribuye disparates a Krugman
Krugman, dicen los medios, ha dicho que en España nos amenaza un corralito, una estampida de clientes
retirando masivamente sus fondos de los bancos, lo que podría llegar a provocar
un bloqueo de las cuentas corrientes
limitando su disponibilidad (eso es el corralito). El ministro Montoro le ha
recriminado la imprudencia de este tipo de profecías (porque tienden a
auto-cumplirse, supongo), asegurando que el corralito en España es
“técnicamente imposible”, lo que me ha despertado todas las alarmas, por dos
motivos: Uno, porque este Gobierno miente más que habla y todo lo que dicen es
siempre lo contrario de la realidad. Y el otro, porque su fuerte argumento de
“técnicamente imposible” se vuelve contra él al utilizarlo gratuitamente sin
dar ninguna razón que lo justifique, como quien saca un conejo del sombrero.
Así que, sin más, he entrado en la web del profesor Krugman para preguntarle
directamente qué motivos ha tenido para expresar una afirmación tan peligrosa. Menos
mal que la respuesta del New York Times es que el apartado de consultas han
tenido que cerrarlo en vista del ingente número de preguntas que Paul Krugman
no daba abasto para poder contestar. Porque es que el Nóbel profesor no había
dicho lo que le imputaba el bocazas gangoso del ministro (vide infra el texto traducido) que no sabe de
qué habla. Es, pues, el excmo. sr. Montoro el que induce al pánico y la alarma
al hablar del corralito en España, y no Krugman cuyo texto dice así:
Texto del artículo
de P. Krugman: “… el euro podría venirse
abajo… en cuestión de meses… Esto no tendría por qué ocurrir… si los
dirigentes europeos, especialmente Alemania y el BCE, cesaran en su errónea
política de austeridad… cuyo fin es tranquilizar a los mercados (financieros)…,
cuando cualquier economista sensato podría haberles dicho (y lo hicimos) que
estos recortes agravan la depresión… lo cual socava la confianza de los
inversores y conduce a una mayor inestabilidad política… La ortodoxia económica
griega estaba condenada al fracaso… Grecia no puede continuar con las políticas
que Alemania y el BCE le han estado exigiendo… y está experimentando una
retirada de los depósitos bancarios… para anticiparse a una posible salida del
euro… En el caso de que el BCE decidiera no prestarle más, Grecia se vería
obligada a abandonar el euro. Esta demostración de que el euro es, de hecho,
revocable, conduciría a su vez a retiradas masivas en los bancos españoles e
italianos. Y si el BCE insistiera en su negativa a prestar más dinero,
el euro en conjunto saltaría por los aires. La única forma, pues, de ofrecer un
entorno económico adecuado sería que el BCE dejase de obsesionarse con la
estabilidad de los precios y aceptase, y de hecho fomentase, una inflación de
un 3 o 4 % en Europa (y aún más en Alemania)”.
Lo que Krugman está repitiendo una
vez más es que el Gobierno de España, Alemania y el BCE o cambian su política
errónea de la austeridad o se cargan el euro, a Europa y a España. Que no es lo
mismo, sino todo lo contrario de lo que le imputaba el ministro español quien,
para insistir en su absurda política de ajustes, arremete de este modo contra el
profesor economista.
2. La solución: regalo de 6.000 € por cabeza de familia
Así, a lo bestia. Que el Gobierno nos transfiera 500 €/mes hasta
llegar a 6.000 en un año, o hasta que la inflación suba a un 5%. En ese momento
se pararía, porque si ese momento llegara, es que el motor de la economía ya se
habría puesto en marcha. De ese modo se movería el dinero, aumentaría la
demanda, se incrementaría el consumo… y la producción. Y encima la gente sería
feliz! Que eso suma… cuánto? y qué más da! será por dinero! no es eso lo que
falta? que quién nos lo da? pues el BCE, o la deuda, o China. O, si no, en
pesetas, en paralelo con el euro. Que es un disparate? Más despropósito es hacer justo lo contrario, y ahí están, desde hace dos años. Cualquier remedio será mejor que empecinarse
en la política de ajustes sin paliativos. A que parece que estoy cabreao? Pues lo digo en serio. Yo sólo propongo que se mueva dinero. El cómo que lo digan ellos..
3. España termina en pizza
Algo termina en pizza
cuando se habla mucho, no se llega a ninguna parte y después, ya agotados, los
interlocutores piden una pizza, nos
informa la brasilera Carla Guimaraes. Así que nuestra corrupción de los
políticos termina siempre en pizza,
los procesos judiciales (y no digamos los penales) contra los políticos
corruptos terminan en pizza, los
fraudes fiscales terminan en pizza,
las mentiras del Gobierno terminan en pizza,
las desvergüenzas de los obispos terminan en pizza, las estafas bancarias terminan en pizza, España entera termina en pizza.
El mapa de España ya no es la piel de toro, es una Cuatro Estaciones, por lo
menos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario