1. Aforismos
3. Gitanos
Jorge Wagensberg, director científico de la Fundación La Caixa (ahora entendemos que sean magníficas sus exposiciones) nos deleita con estas consideraciones sobre el aforismo. Un buen aforismo huye del dogma, necesita humor y es útil para iniciar una conversación (y no digamos un ligue, pongo de mi cosecha yo). El aforismo comparte la belleza de todo mínimo que evoca un máximo. El aforismo trasciende lo objetivo hasta el punto de que nunca se disculpa por haber sido citado fuera de contexto. La objetividad lo hace universal, su aceptación unánime. Por lo que puede decirse que es un pretexto para un texto fuera de contexto. El aforismo se exhibe desnudo, despojando su esencia de todos sus matices, que devienen secundarios, en una mínima expresión de lo máximo compartido. El aforismo se lleva bien con la metáfora y aún mejor con la paradoja. Su mejor comprensión (de comprender) se da por su máxima compresión (de comprimir).
El humor y la contradicción son las armas fundamentales contra el dogma. El humor se lleva fatal con la poesía. Un aforismo, por serio que sea, necesita cierta dosis de humor para sobrevivir. Si un cuento pesa menos que una novela, y un poema menos que un cuento, el aforismo pesa menos que un poema.
La falta de espacio en los móviles debería facilitar el uso del aforismo.
Unos ejemplos?: Es una lástima entrar en el paraíso en una carroza fúnebre. Los creyentes que se creen científicos, son progresistas en materia de religión: aceptan, por ejemplo, que el hombre desciende del mono, pero del mono del arca de Noé. Sólo oímos las preguntas de las que ya tenemos las respuestas. Cambiar de repuesta es evolución (adaptación), cambiar de pregunta es revolución. Si el continente debe reflejar el contenido, los aeropuertos deberían parecer pájaros, los edificios portuarios un barco, los restaurantes de comida rápida, una hamburguesa con cebolla. La masa tiene por profundo todo aquello cuyo fondo no llega a comprender. Tener ideologías es no tener ideas; éstas no son como las cerezas, sino que vienen sueltas, sin corsé que las apriete. Los refranes y proverbios son graves, grandilocuentes y dogmáticos. Por ejemplo: nunca es tarde si la dicha es buena. Pero si le perdemos el respeto y lo ponemos boca arriba, o haciendo el pino, puede devenir en un simpático aforismo: nunca es buena si la dicha es tarde.
2. La piñata
El éxito los enloqueció, tanto que se dedicaron a jugar a la piñata, para celebrarlo, y no dejaron títere con cabeza, ni jarrón de Min que los frenara. (La piñata es una fiesta en que el homenajeado, con una venda tapándole los ojos, tiene que golpear y romper un recipiente lleno de regalos y caramelos que pende colgado de una cuerda en un lugar que desconoce, y hay que acertar a golpearlo a base de mandobles a diestro y siniestro por toda la habitación). No hay buena película sin que haya un malo. Pero cuando son todos malos, la mala es la película. Tenemos políticos malos, jueces malos, eclesiásticos malos. Ahora creamos bancos malos y quizás también hagamos hospitales malos para los inmigrantes. Los políticos y tecnócratas siguen dando palos de ciego al personal, en especial a los niños que, asustados, lloran: mamá, he visto técnicos…, porque son malos. No sé si acertarán, pero el día que acierten,
quién pagara los destrozos? Que puede ser total. Por eso los jóvenes, con títulos y largamente formados, huyen del país que no les acoge. Por qué no se van, mejor, ellos? (los que asustan a los niños). Nuestros jóvenes se van a construir países fuera mientras ellos destruyen el nuestro. Hemos llegado a un punto en que los políticos nos producen náuseas, por su incapacidad, su desprestigio, su corrupción y sus embustes, y tratan como terroristas a los que se atreven a protestar, a los del movimiento 15M, por ejemplo, que se han convertido en un referente moral, apoyados ellos mismos y sus reivindicaciones por más de 2/3 de la población total, sean de izquierdas, de derechas, menores o jubilados, mientras ellos, los malos, fomentan hasta el paroxismo la desigualdad y saquean las arcas públicas. Y ellos siguen jugando a la piñata pasándoselo pipa cuantos más destrozos causan.
Comentario de Anónimo: El símbolo de la piñata tiene fuerza y puede reutilizarse. Da de sí..
quién pagara los destrozos? Que puede ser total. Por eso los jóvenes, con títulos y largamente formados, huyen del país que no les acoge. Por qué no se van, mejor, ellos? (los que asustan a los niños). Nuestros jóvenes se van a construir países fuera mientras ellos destruyen el nuestro. Hemos llegado a un punto en que los políticos nos producen náuseas, por su incapacidad, su desprestigio, su corrupción y sus embustes, y tratan como terroristas a los que se atreven a protestar, a los del movimiento 15M, por ejemplo, que se han convertido en un referente moral, apoyados ellos mismos y sus reivindicaciones por más de 2/3 de la población total, sean de izquierdas, de derechas, menores o jubilados, mientras ellos, los malos, fomentan hasta el paroxismo la desigualdad y saquean las arcas públicas. Y ellos siguen jugando a la piñata pasándoselo pipa cuantos más destrozos causan.3. Gitanos

Llegaron a occidente en el 1400? de Egipto? por lo de gipsy…, de Grecia? del monte Gype… hindis hindúes? romas rumanos? zíngaros húngaros? de castas intocables? Los etnólogos los ven más como una tribu que como un pueblo. Falta una historia escrita por ellos, pero no pueden, porque no quieren aprender a escribir. Sólo un 40% están escolarizados contra el 97% en Europa en general. Por eso carecen de una cultura escrita. La gitana se asocia a lo deseable por salvaje, véanse si no La Gitanilla de Cervantes o la Carmen de Bizet. Rechazados hacia la periferia, la periferia cultural, la periferia social, la periferia territorial, habitan en descampados, a menudo insalubres. Su adaptación a diversos países les ha hecho modificar sus identidades cambiantes. Qué es un gitano, Manué? Pues lo mismo que vosotros, los payos, sólo que con pedigrí.



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