Si llegara a gobernar en Francia, ganando las elecciones el próximo 17 de octubre, Le Pen no podría soportar sus propias contradicciones, como reducir impuestos al tiempo que ensancha los servicios públicos, negar las vacunas y el cambio climático al tiempo que tenga que enfrentarse a sus consecuencias desde el gobierno y gestionar incendios y danas, -sin poder culpar a los inmigrantes que habrán dejado fuera de sus fronteras-, y así podríamos seguir con todas las proclamas demagógicas que les habrían permitido llegar a la presidencia del Gobierno.
Así pues, la única manera de que Le Pen toque techo
es que llegue a la presidencia del Elíseo. Toma paradoja. ¿Habrá que dejar que
gobiernen para que se retraten?
Os remito a la columna de Berna González Harbour y de José Marcos para un mayor disfrute: https://elpais.com/opinion/2026-09-16/el-debate-sigue-teniendo-sentido-el-cordon-sanitario-a-la-extrema-derecha.html
Fernando Vallespín no es santo de mi devoción pero hoy voy a citarle más que nada porque su opinión coincide con la mía en cuanto a su oportunidad de convocar ya las elecciones generales pues demorarla no mejoraría la coyuntura electoral para el PSOE.
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