En la feria: Oiga, señora, por favor, ha visto usted a una mamá sin un niño que soy yo?
Se acercaba a la vías, en las
afueras del pueblo, para ver pasar los trenes y fijarse en las caras de quienes
viajaban esperando encontrar entre ellas el amor de su vida.
Sobre el sentido del humor de nuestra gente (así nos va):
-Y tú por qué tomas té en lugar
de café? es que te pasa algo?,
me espeta la gerente del bar
donde desayuno por las mañanas.
-Bueno, verás, es que parece ser
que el café me descompone el vientre, mientras que el té me lo constriñe,
facilitándome la función digestiva, vale? -le comento exagerando el gesto, en
plan burlón-. Ahora puedes preguntarme cuál es la talla de mis zapatos. Gasto
el 42.
Iba a añadirle que podía
preguntarme también sobre mi declaración de la renta o cuándo me cambio de
calzoncillos, pero me interrumpe:
-Ah! bueno, creí que te pasaba
algo. Mi marido gasta el 46.
Cinco minutos más tarde, cuando
salí del bar, los clientes de la barra discutían a grito pelao sobre quién
tenía la talla más grande de sus pies.
Los políticos ("los"
corruptos?) son heces de la sociedad. Pero los jueces (corruptos) son peores
todavía. Urgen castigos ejemplares.
Maldición gitana: Pleitos
tengas... y los ganes.


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