El dinero como patrón moral
USA ejerce su imperio
colonizando las culturas del planeta. La suya, el mercantilismo (y además
monetarizado) a ultranza del “tanto vales tanto eres” o “tanto tienes tanto
eres”, o mejor “tanto pagan por ti tanto eres”, han convertido en mercancía
hasta la mano de obra, pasando por el propio dinero. Su opuesto, la economía
socialista que surgió en Rusia en 1918, se agotó antes del siglo por su
ineficacia, sus mafias y su nula concesión al individuo. Una tercera vía
intermedia la encontró Europa en los años 60 del siglo pasado con la
Socialdemocracia y su Estado del Bienestar, apoyando la economía del mercado
(incluso auto-regulado) para crear riqueza y gravando después los beneficios
para repartirlos entre toda la población mediante servicios públicos
(sanitarios, educativos, asistenciales…) como sueldo paralelo y complementario.
Asistimos a la devastación del sistema europeo imponiendo el ultraliberal americano
que está causando desgracias sin fin y quizás irremediables. Más incluso de lo
que USA espera y aconseja.
Qué es bueno y qué es malo? En USA lo
tienen fácil: es bueno lo que la gente está dispuesta a pagar por ello y malo
lo que no tiene demanda. De aquí la repugnancia (teórica) a las subvenciones
públicas ya que distorsionan el fallo de los ciudadanos que pagan por lo que
merece ser consumido y castigan lo malo y lo inútil mediante su olvido e
ignorancia. De aquí a la secuela (daño colateral) de considerar bueno a lo
caro, por el hecho de ser caro, y malo a lo barato, pues si fuera bueno no
sería barato. Y qué son los términos “bueno” y “malo” sino valores morales
(además de cualitativos)? Pues ahí tienen el dinero como patrón moral. Y, como
tal sacralizado. De ahí su fuerza, quasi religiosa, calvinista, que está en el
origen de este nuevo valor.


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