Tres tweets
1…ti spacco la faccia
He leído en algún sitio que
el término italo-argentino escrache significa “retratar con
mala cara”, que no es lo mismo que partir la cara (ti spaco la faccia, como veis muy distinto del escrache). Partirle la cara a esos caras que no dan la cara, para que les salga
caro…, supongo. Quizás por ser tan feos. Porque ya no sabemos si lo que les disgusta
es que los señalen para identificarlos, pues no les gusta mezclarse con la
chusma, o si lo que les molesta es que no salgan bien en la foto, algo así como
pillarles con los rulos puestos. Quizás lo que les incomode realmente sea que
pueda retratárseles tal como son, sin colonias, cremas y maquillaje. Y sin la
sonrisa (máscara) puesta.
2. Solos, no
vale
Se han inventado otra excusa
para seguir jodiendo al personal. Si a alguien se le ocurre algo bueno para los
demás, se siente, no vale. Y no vale porque no se les ha ocurrido a los
demás. Aparte de que ¿quién se ha creído que es una Comunidad Autónoma, como la
Junta de Andalucía, para regular el problema de los desahucios en beneficio de los ciudadanos,
sin haber antes consultado al Gobierno central? Claro que si se trata de
homologar, u homogeneizar, la normativa sobre el tema, a escala nacional, y si
los andaluces han encontrado la fórmula ¿por qué no los imitan las otras
CC.AA.? Pero parece que esto es mucho para ellos, demasiado pensar. ¿No sería
mejor que todos lo hicieran bien en lugar de rechazar al que lo hace correctamente, con el
argumento de que no vale hacerlo solo…? ¡Pues que todos los demás lo regulen como
ellos, pero a nivel nacional, coño! joé!
(Javier Pérez Royo, ex-rector de la
Universidad de Sevilla, reconocido catedrático de Derecho constitucional,
confirma la legalidad de la norma andaluza por cumplir escrupulosamente los 4
requisitos que exige la Constitución: que se haga mediante una norma con fuerza
de ley; que la norma se dicte ejerciendo una competencia propia; que se haga por causa justifica
de utilidad pública o social, y que conlleve la correspondiente indemnización.)
3. Alemania va bien
La libertad de expresión se
traduce en manifestar opiniones tan dispares como las que defienden la
actuación alemana en Europa. Las hay. Lo cual me choca tanto que no tengo por menos que
hacerle sitio aquí, donde denunciamos todo lo contrario. Así Miguel Otero, que
presta sus servicios en la London School of Economics, a quien le parece justo
y normal que los ahorradores chipriotas avalen con sus depósitos las deudas de
“su” banco. Que el sector privado pague por sus errores, argumenta, metiendo en
el sector privado hasta a los gallegos de las preferentes, imagino yo. Ahora,
eso sí, propone la unión fiscal, y quién no? (los alemanes, no, claro), y se queda tan
tranquilo. Como si ése no fuera el punto más importante.
Otro que tal baila es Julio Arias,
diplomático, para quien la austeridad impuesta por Alemania nos ayudará a
“reinventarnos, despolitizar nuestras instituciones, reformar los partidos
políticos, mejorar nuestro sistema educativo, revitalizar nuestra industria…,
erradicar la especulación, el caciquismo, la oligarquía y el clientelismo…”. Y
sigue, sigue, no creáis que se para aquí. Toda una maravilla. Será posible?



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