jueves, 18 de abril de 2013

658.(J 18/4/13) Tres tweets

Tres tweets
1…ti spacco la faccia
He leído en algún sitio que el término italo-argentino escrache significa “retratar con mala cara”, que no es lo mismo que partir la cara (ti spaco la faccia, como veis muy distinto del escrache). Partirle la cara a esos caras que no dan la cara, para que les salga caro…, supongo. Quizás por ser tan feos. Porque ya no sabemos si lo que les disgusta es que los señalen para identificarlos, pues no les gusta mezclarse con la chusma, o si lo que les molesta es que no salgan bien en la foto, algo así como pillarles con los rulos puestos. Quizás lo que les incomode realmente sea que pueda retratárseles tal como son, sin colonias, cremas y maquillaje. Y sin la sonrisa (máscara) puesta.
2.  Solos, no vale
Se han inventado otra excusa para seguir jodiendo al personal. Si a alguien se le ocurre algo bueno para los demás, se siente, no vale. Y no vale porque no se les ha ocurrido a los demás. Aparte de que ¿quién se ha creído que es una Comunidad Autónoma, como la Junta de Andalucía, para regular el problema de  los desahucios en beneficio de los ciudadanos, sin haber antes consultado al Gobierno central? Claro que si se trata de homologar, u homogeneizar, la normativa sobre el tema, a escala nacional, y si los andaluces han encontrado la fórmula ¿por qué no los imitan las otras CC.AA.? Pero parece que esto es mucho para ellos, demasiado pensar. ¿No sería mejor que todos lo hicieran bien en lugar de rechazar al que lo hace correctamente, con el argumento de que no vale hacerlo solo…? ¡Pues que todos los demás lo regulen como ellos, pero a nivel nacional, coño! joé!
        (Javier Pérez Royo, ex-rector de la Universidad de Sevilla, reconocido catedrático de Derecho constitucional, confirma la legalidad de la norma andaluza por cumplir escrupulosamente los 4 requisitos que exige la Constitución: que se haga mediante una norma con fuerza de ley; que la norma se dicte ejerciendo una competencia propia; que se haga por causa justifica de utilidad pública o social, y que conlleve la correspondiente indemnización.)
3. Alemania va bien
La libertad de expresión se traduce en manifestar opiniones tan dispares como las que defienden la actuación alemana en Europa. Las hay. Lo cual me choca tanto que no tengo por menos que hacerle sitio aquí, donde denunciamos todo lo contrario. Así Miguel Otero, que presta sus servicios en la London School of Economics, a quien le parece justo y normal que los ahorradores chipriotas avalen con sus depósitos las deudas de “su” banco. Que el sector privado pague por sus errores, argumenta, metiendo en el sector privado hasta a los gallegos de las preferentes, imagino yo. Ahora, eso sí, propone la unión fiscal, y quién no? (los alemanes, no, claro), y se queda tan tranquilo. Como si ése no fuera el punto más importante.
       Otro que tal baila es Julio Arias, diplomático, para quien la austeridad impuesta por Alemania nos ayudará a “reinventarnos, despolitizar nuestras instituciones, reformar los partidos políticos, mejorar nuestro sistema educativo, revitalizar nuestra industria…, erradicar la especulación, el caciquismo, la oligarquía y el clientelismo…”. Y sigue, sigue, no creáis que se para aquí. Toda una maravilla. Será posible?

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