La fábula del escorpión-PP y la rana-PSOE
- Ranita, ranita, me ayudarás a cruzar sobre
tu espalda la charca? Porque yo no sé nadar.
- Tú estás loco, escorpión. Como si no te
conociéramos, a ti y a tu espíritu asesino. Al llegar a la mitad de la charca
me clavarías el aguijón.
- Pero cómo voy a hacer esa tontería? Si te
matara morirías, y yo me hundiría contigo. No lo comprendes?
- No sé, no sé… Es que no me fío de ti.
- Mira, te pagaré el doble de la tarifa. Vale?
- Bueno. Pero por adelantado.
Y dicho y hecho. El escorpión le pagó el doble, se subió a la espalda de
la rana, e iniciaron la travesía. No bien hubieron llegado a la mitad del
recorrido, el escorpión… zas! le clavó la pinza inyectándole el veneno. La rana
protestó:
- Pero cómo me haces esto, escorpión? no ves
que morirás tú también?
-Ya lo sé, ya lo sé, pero qué quieres que le
haga, ranita, si es que no lo puedo evitar, no lo puedo evitar.
La rana murió, claro está. Y el escorpión con ella, quedando los dos en
el fondo de la charca.
Hasta aquí la historia, conocida, y ya contada en alguna otra entrada de
este blog. Si la traemos aquí es para comprobar cómo una vez más la historia se
repite, en este caso entre el partido PP y el PSOE, que se debilitan a marchas
forzadas por su divorcio de la realidad y de la ciudadanía. El escorpión-PP no
ha encontrado todavía un programa político fuera de ensañarse contra el PSOE hasta
que éste se suicide en el fondo de la ciénaga que ambos habitan. Por supuesto
que saben lo que quieren, enriquecerse, apuntalarse en el poder el más tiempo posible,
privatizar los servicios…, etc… pero sus actuaciones políticas pivotan por,
contra, ante, so, sobre, tras… la desaparición del PSOE sin el cual, sin
embargo, perderán la principal razón de su existencia. Cuando el sentido común
les conmina a que, en lugar de la ponzoña continua con que intentan envenenarle,
deberían inyectarle un complejo vitamínico.





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