El sadismo como ejercicio del Poder
Un Poder moderado y ejercido con justicia
procurando el bien de la ciudadanía, como interés general, eso ni es poder ni
es ná. El verdadero poder, para que quede
claro quién corta el bacalao, hay que disfrutarlo con ensañamiento, crueldad y
desprecio hacia la masa de indigentes que no son personas ni probablemente
tengan alma, sino que deben ser sumisos, explotados, para así poder ganarse el
mejor de los cielos en la otra vida ultra-terrenal. Hay que mentir
descaradamente, sin rubor; no contestar a ninguna pregunta ni interpelación,
sean congresistas o periodistas; despreciar a quienes osen protestar, o contestarles, no digamos criticarles; recortar gastos sociales y derechos
civiles mientras se proclama que están haciendo justamente lo contrario; dando
órdenes los fiscales a los jueces; legislando desde Justicia leyes injustas;
delinquiendo impunemente y anulando a los tribunales que se atrevan a
juzgarles; convirtiendo las hipotecas en atracos, etc., como magistralmente nos
ha venido enseñando el PP.
Digo más, conviene hacer daño al ciudadano sin
motivo, sin beneficio para nadie, aunque siempre será motivo de regocijo para
los sádicos, para recordarnos lo que nos espera si nos salimos del carril. Y
más aún, imponiendo dogmas, como hacen las religiones monoteístas, tales como el
mercado auto-regulado, la asunción de María a los cielos o los burros volando,
para asegurarse de la sumisión abyecta de los ciudadanos.
Veis cómo sí que lo están haciendo bien?
Veis cómo sí que lo están haciendo bien?


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