Sumo Pontifice viene del romano Pontifex
Maximus, el que siendo capaz de hacer puentes demostraba ser el mejor
maestro sagrado en las artes de la
magia. Julio César lo fue, lo que le obligó a residir con las Vestales. Porque
hace falta magia para construirlos, y si no que se lo pregunten a Calatrava.
De
mortuis nihil nisi bene, dice el
adagio latino, que nadie diga nada malo
de los muertos, no sea que su espíritu se vengue en nosotros y en nuestros
hijos. Así que, tras la muerte civil (como Sumo Pontífice) de Benedicto,
bendita sea su vida y todo lo que hizo. Pues no olvidemos que el catolicismo es
una religión, por demás monoteísta, por lo que cualquier aberración redunda en
mayor consistencia. Credo quia absurdum.
Así pues, que nadie hable de él sino para encomiarle. Benedictus sit Benedictus…
Aunque lo que hiciera fuera fustigar “a los teólogos desde el ex-Santo
Oficio durante 30 años, juzgándolos con saña, condenándolos sin piedad,
censurándolos, imponiéndoles el silencio, expulsándolos de sus cátedras,
suspendiéndoles a divinis e incluso
excomulgándolos, laminando el pluralismo teológico con el consiguiente
empobrecimiento para la teología”, denuncia el teólogo español Juan José
Tamayo, católico confeso, profesor de la Universidad Carlos III de Madrid. Es
más, “durante estos años ha humillado a las mujeres, a quienes ha seguido
negándoles el pan y la sal (la voz y el voto), les ha cerrado las puertas al
sacerdocio, les ha negado derechos sexuales imponiéndoles una moral sexual
represiva, les ha impedido asumir puestos de responsabilidad, les ha prohibido
entrar en el ámbito de los sagrado, las ha declarado en rebeldía y amonestado
severamente cuando, siguiendo la voz de su conciencia, se han comprometido con
los empobrecidos”. Misógino como mandan sus cánones, ha puesto a las mujeres en
el sitio que por mandato divino les corresponde, a saber, a “ser utilizadas
como sirvientas. Así lo hará el ex-Papa Benedicto en su retiro servido por
cuatro religiosas a su entera disposición.” Un final tan patriarcal para el
Papa y su iglesia como humillante para las mujeres.

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