Hoy tocan colaboraciones de lectoras de este blog (I)
(temas de psicología social)
Con toda la reserva que exige su procedencia de Internet, se habla del lenguaje de signos con los monos. No vendría mal escuchar la opinión de Noam Chomsky, padre de la “gramática universal” como facultad innata de nuestra especie, sobre este tema que pone en tela de juicio el uso del lenguaje sólo por los humanos. La inteligencia de los chimpancés, según esta información, va más allá de su extraordinaria simpatía lúdica, pues son capaces de mentir y poetizar, dos de las funciones más altas del cerebro humano que tienen que ver con transformar la realidad. Los investigadores Deborah y Roger Fouts expusieron en una charla en Barcelona su trabajo de más de 40 años con los chimpancés, particularmente con Washoe, cedido a ellos por la familia Gardner, que a su vez lo recibiera de la NASA. Parece ser que Washoe aprendió el lenguaje de los sordomudos y más de un centenar de signos viendo cómo se comunicaba el equipo. Y así, podía pedir comida o que le rascasen, o expresar conceptos complicados como “estoy triste” o pedir perdón. La familia Fouts descubrió que Washoe logró trasladar este lenguaje de signos a su propia familia sin intervención humana. “Hablan como una familia; si unos discuten, se intenta poner paz; cuando Loulis le quitaba una revista a Washoe, ella le maldecía y le decía sucio”, dijo Deborah Fouts, quien añadió que estos chimpancés también usan el lenguaje para mentir. Lo más sorprendente es una grabación en la que uno de los chimpancés repite “llorar, llorar; rojo, rojo; silencio, silencio; divertido, divertido”, un enigma para el equipo hasta que un amigo poeta de la pareja apuntó que los signos de estas palabras eran similares y que se trataba de una aliteración de la lengua de signos, esto es, una composición poética. Si queréis ver un video sorprendente podéis clicar aquí (o Control más clic, ^clic)
(temas de psicología social)
1. La psicología “positiva” en entredicho
"Cada vez parece que hay menos excusas para no ser felices, comienza a ser una obligación". Generalizar la obligación de ser feliz siempre es, en ocasiones, una obligación tiránica. Según la misma, las víctimas de la crisis no solo tienen que sufrir en silencio su desgracia sino que casi se ven obligadas a estar contentas, como ha denunciado la escritora estadounidense Barbara Ehrenreich en su libro Sonríe o muere (editorial Turner, 2011), que ha resultado todo un alarido contra "la trampa del pensamiento positivo". El PP también bebe de la misma ideología. Su receta para remontar la crisis es conjurar la palabra mágica, "confianza", sin más concreciones. El súmmun de esta perversión, a ojos de la escritora, son las palabras del ciclista Lance Armstrong (ganador de siete Tours) cuando, una vez recuperado, declaró: "El cáncer es lo mejor que me ha pasado en la vida". Si te encuentras mal, obligarte a sentirte bien o a superarlo, puede resultar ensañamiento y hacerte sentirte peor, por no saber gestionar tu dolor, o incluso por agravarlo al no conseguir ser optimista. Por lo visto, el éxito o el fracaso dependen exclusivamente de uno mismo. Esto produce una victimización del que fracasa, pues todas las culpas recaen sobre ti. "El pensamiento positivo es en realidad un brillante método de control social, ya que anima a la gente a pensar que no hay nada malo en el sistema (la economía, la contaminación ambiental). Y que lo que está mal tiene que ver contigo, con la actitud personal de cada uno". Encima.
"Cada vez parece que hay menos excusas para no ser felices, comienza a ser una obligación". Generalizar la obligación de ser feliz siempre es, en ocasiones, una obligación tiránica. Según la misma, las víctimas de la crisis no solo tienen que sufrir en silencio su desgracia sino que casi se ven obligadas a estar contentas, como ha denunciado la escritora estadounidense Barbara Ehrenreich en su libro Sonríe o muere (editorial Turner, 2011), que ha resultado todo un alarido contra "la trampa del pensamiento positivo". El PP también bebe de la misma ideología. Su receta para remontar la crisis es conjurar la palabra mágica, "confianza", sin más concreciones. El súmmun de esta perversión, a ojos de la escritora, son las palabras del ciclista Lance Armstrong (ganador de siete Tours) cuando, una vez recuperado, declaró: "El cáncer es lo mejor que me ha pasado en la vida". Si te encuentras mal, obligarte a sentirte bien o a superarlo, puede resultar ensañamiento y hacerte sentirte peor, por no saber gestionar tu dolor, o incluso por agravarlo al no conseguir ser optimista. Por lo visto, el éxito o el fracaso dependen exclusivamente de uno mismo. Esto produce una victimización del que fracasa, pues todas las culpas recaen sobre ti. "El pensamiento positivo es en realidad un brillante método de control social, ya que anima a la gente a pensar que no hay nada malo en el sistema (la economía, la contaminación ambiental). Y que lo que está mal tiene que ver contigo, con la actitud personal de cada uno". Encima.
2. Pueden comunicarse con signos los monos?
Con toda la reserva que exige su procedencia de Internet, se habla del lenguaje de signos con los monos. No vendría mal escuchar la opinión de Noam Chomsky, padre de la “gramática universal” como facultad innata de nuestra especie, sobre este tema que pone en tela de juicio el uso del lenguaje sólo por los humanos. La inteligencia de los chimpancés, según esta información, va más allá de su extraordinaria simpatía lúdica, pues son capaces de mentir y poetizar, dos de las funciones más altas del cerebro humano que tienen que ver con transformar la realidad. Los investigadores Deborah y Roger Fouts expusieron en una charla en Barcelona su trabajo de más de 40 años con los chimpancés, particularmente con Washoe, cedido a ellos por la familia Gardner, que a su vez lo recibiera de la NASA. Parece ser que Washoe aprendió el lenguaje de los sordomudos y más de un centenar de signos viendo cómo se comunicaba el equipo. Y así, podía pedir comida o que le rascasen, o expresar conceptos complicados como “estoy triste” o pedir perdón. La familia Fouts descubrió que Washoe logró trasladar este lenguaje de signos a su propia familia sin intervención humana. “Hablan como una familia; si unos discuten, se intenta poner paz; cuando Loulis le quitaba una revista a Washoe, ella le maldecía y le decía sucio”, dijo Deborah Fouts, quien añadió que estos chimpancés también usan el lenguaje para mentir. Lo más sorprendente es una grabación en la que uno de los chimpancés repite “llorar, llorar; rojo, rojo; silencio, silencio; divertido, divertido”, un enigma para el equipo hasta que un amigo poeta de la pareja apuntó que los signos de estas palabras eran similares y que se trataba de una aliteración de la lengua de signos, esto es, una composición poética. Si queréis ver un video sorprendente podéis clicar aquí (o Control más clic, ^clic)Los chimpancés dicen mentiras y hacen poemas con lenguaje de ... pijamasurf.com › Natura › Animales y conservación
3. El taboo generacional
A lo largo del tiempo, ese dios que devora a sus hijos que nacen dentro de él, vamos formando, forjando, acumulando nuestra personalidad. Somos eso, un cúmulo de experiencias, alegrías, sueños, aspiraciones, enfermedades, reacciones, que van configurando -o a través de las cuales vamos configurando-, nuestra propia identidad. Por lo tanto, cada minuto que pasa somos más que el minuto anterior (y más viejas, también). La piel que nos envuelve es un envoltorio que deteriora nuestra imagen hasta el punto de que puede provocar el rechazo. Sólo mediante el afecto, la empatía, podemos sortear ese obstáculo para evitar que, por su desgaste, la persona querida deje de atraernos. Por
otra parte nos atrae lo joven y lo ágil y nos repele lo viejo y la enfermedad. Por eso entiendo en las parejas al mayor que se enamora del joven, pero éste por qué se empareja con quien le sobrepasa (y con mucho) en edad? Todo eso de la experiencia y riqueza espiritual suena muy bien. Ya sé que el amor no tiene edad, pero qué quieren que les diga, el tabú está ahí. Cito un proverbio chino: En la juventud nos alumbra el sol del mediodía, en la madurez el de la tarde, y en la vejez..., mejor búscate una vela.
A lo largo del tiempo, ese dios que devora a sus hijos que nacen dentro de él, vamos formando, forjando, acumulando nuestra personalidad. Somos eso, un cúmulo de experiencias, alegrías, sueños, aspiraciones, enfermedades, reacciones, que van configurando -o a través de las cuales vamos configurando-, nuestra propia identidad. Por lo tanto, cada minuto que pasa somos más que el minuto anterior (y más viejas, también). La piel que nos envuelve es un envoltorio que deteriora nuestra imagen hasta el punto de que puede provocar el rechazo. Sólo mediante el afecto, la empatía, podemos sortear ese obstáculo para evitar que, por su desgaste, la persona querida deje de atraernos. Por
otra parte nos atrae lo joven y lo ágil y nos repele lo viejo y la enfermedad. Por eso entiendo en las parejas al mayor que se enamora del joven, pero éste por qué se empareja con quien le sobrepasa (y con mucho) en edad? Todo eso de la experiencia y riqueza espiritual suena muy bien. Ya sé que el amor no tiene edad, pero qué quieren que les diga, el tabú está ahí. Cito un proverbio chino: En la juventud nos alumbra el sol del mediodía, en la madurez el de la tarde, y en la vejez..., mejor búscate una vela.
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